Hoy en día nos encontramos con clientes empresarios que comentan: “me gusta su software, pero mi empresa es muy pequeña para usarlo”. Nuestros clientes, en su gran mayoría, son empresas PyME, donde las pequeñas no superan cinco personas, o incluso, son unipersonales. ¿Qué es lo que sucede con estos emprendimientos que sienten pequeños ante un software de gestión?

En el pasado, los ERPs eran software poco flexibles y altamente complejos. Requerían de una armada de personas para poderlos implementar en una empresa y de meses de trabajo antes de comenzar a operar. Y ni qué decir de sus costos, que en el menor de los casos rondaba los cientos de millones de pesos. Estos sistemas, además, necesitaban una infraestructura especial operada por el cliente “en sitio”, lo cual obligaba a invertir en servidores, cableado y demás infraestructura. Todo lo anterior hacía que una PyME tuviese que resignarse a operar sin sistemas de información adecuados, pues invertir en un software de gestión era un imposible fáctico que consumiría todo su tiempo y capital. Por tal motivo, los empresarios pequeños se limitaban a utilizar sistemas contables básicos, muchos de estos operados a través de su contador.

El mundo moderno, sin embargo, ha cambiado radicalmente las expectativas de lo que un software debe costar y de la facilidad con la cual se debe poder operar. Por un lado, los avances de la computación en la nube hoy permiten que una solución poderosa pueda compartir su infraestructura con miles o millones de clientes, haciendo mucho más económico el “hosting” o “albergamiento” de la solución para cada usuario. Adicionalmente, el advenimiento de las “apps móviles” ha cambiado las expectativas de los usuarios frente al software en general.

Antes, un usuario de software en una empresa no se quejaba porque el software fuera complejo de utilizar o incluso porque este fuese poco amigable o visualmente “feo”. Hoy por hoy, las aplicaciones más populares y vanguardistas han cambiado nuestro punto de referencia, llevando a los usuarios a esperar software amigable y estéticamente “bonito” independientemente del ámbito donde éste opere.

Cada vez más en Latinoamérica encontramos aplicaciones de gestión empresarial que han sido construidas desde una perspectiva moderna de la computación. Estas aplicaciones son más accesibles pues operan en internet o “en la nube”. Además, debido a que operan en infraestructuras modernas que distribuyen sus costos de infraestructura entre miles de usuarios, son muy económicas y normalmente no consumen capital pues se pagan de manera mensual. Más importante aún, son aplicaciones que han sido concebidas para simplificar el manejo de un negocio, haciéndolas amigables no solo a los contadores experimentados, sino también a los dueños mismos de los negocios o a sus empleados, quienes sin misterio deben ser capaces de comenzar a operarlas autónomamente luego de menos de 20 minutos de estudiarlas.

Volvamos al negocio pequeño que en el pasado se sintió desamparado por las aplicaciones de gestión empresarial o ERP. Es precisamente en el negocio PyME que el empresario y sus pocos co-equiperos menos tiempo tienen para sentarse a analizar las cifras de la empresa, sus rentabilidades, sus niveles de inventario y otras variables críticas. Después de todo, la operación del día a día y el buscar el crecimiento del negocio les consume su tiempo completamente. Además, es apenas natural que un negocio en crecimiento no cuente con los recursos para contratar asistentes administrativos de tiempo completo que puedan recabar dichas cifras y estadísticas. Es así, entonces, como para cumplir con sus obligaciones tributarias o fiscales, el pequeño negocio se ve en la obligación de contratar un contador… Pero dicha persona atiende muchos negocios al mismo tiempo, y por esto muchas veces no logra responder a la velocidad requerida para que el empresario obtenga la información que necesita al momento de tomar las decisiones más difíciles y que más dinero le ganarán o perderán.

Irónicamente, entonces, son los negocios más pequeños los que proporcionalmente se ven más impactados por no contar con la información correcta en el momento preciso. Pero el “modus operandi” está roto, pues depender de un contador tercero quien intermedia toda la información nunca traerá la información a tiempo, puesto que dicho contador atiende decenas de otros negocios y no se encuentra en “sitio” para dar sus dictámenes cuando más se necesitan.

Por todo lo anterior, se puede decir que los negocios pequeños son los que más se benefician de contar con un software contable que ponga la información a la punta de sus manos de sus dueños o administradores, en el momento preciso que éstos la demanda. Se habla de un sistema contable pero también uno operativo para el negocio, que sea sencillo e intuitivo, que no requiera de conocimientos sofisticados para que su dueño o sus empleados lo puedan operar, pero que brinde la seguridad y la información que se necesita, en tiempo real, para tomar decisiones.

Por Alejandro Vásquez,
Director comercial de Loggro

 
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