En términos generales, la tecnología RFID, siglas del inglés Radio Frequency IDentification, permite la identificación de objetos de forma inalámbrica, sin necesidad de que exista contacto o línea de visión directa entre el lector y el objeto, requisito indispensable para otras tecnologías como la lectura láser de códigos de barras. Esta identificación se realiza mediante la incorporación o fijación de un transpondedor al objeto (“tag”), el cual transmite los datos que contiene cuando detecta que está siendo interrogado por un lector RFID.

RFID se difunde rápidamente en las cadenas

Aunque la tecnología no es nueva, los avances técnicos en aspectos tales como alcance, seguridad, almacenamiento o velocidad de lectura entre otros, han suscitado el interés de la industria por ella, considerándola como el sustituto natural del código de barras dada la importante oportunidad que RFID ofrece para conseguir una importante reducción de costos en las cadenas de producción y logística.

Grandes empresas internacionales con una importante cara logística o de producción han comenzado a implantar la tecnología o han exigido a sus proveedores que la incorporen, motivadas por las notables mejoras que supone su introducción para sus procesos productivos. Algunos casos ampliamente documentados son los de las empresas BMW, Volvo o Nokia.

Sin embargo, aunque la aplicación natural de esta tecnología sea dentro de la cadena de producción y distribución, diariamente aparecen nuevas aplicaciones y oportunidades de negocio alrededor de las distintas variantes de esta tecnología de identificación y su combinación con otras tecnologías. Aplicaciones sobre las que se puede encontrar una amplia bibliografía e implantaciones en distintos sectores de actividad son:

  • Control de acceso: peajes de carreteras, aparcamientos, acceso a edificios…
  • Prepago: Transportes (autobús, metro)
  • Identificación, localización y monitorización de personas, animales o
  • Materiales: en combinación con sensores (temperatura, humedad), tecnología inalámbrica (wlan) o de localización (GPS).

Son tantas las posibilidades de utilización de la tecnología RFID en todos los sectores de actividad que, hoy en día, se la considera uno de los pilares básicos de la siguiente evolución de las redes de comunicación, la cual ha recibido varias denominaciones (“Internet of things”, “Ambient Intelligence”) aunque ambas se refieren al mismo concepto: la interacción automática e inteligente entre dispositivos en cualquier circunstancia o ubicación, y su comunicación con sistemas remotos de datos a través de las redes de telecomunicación.

Aunque es necesario investigar y combinar distintas tecnologías para llegar a este nivel de conectividad (sensores, inteligencia artificial, nanotecnología, movilidad, baterías) , la aportación de la tecnología RFID es clara y fundamental en esta visión del futuro de las comunicaciones: la introducción a bajo costo de un código identificativo único y universal en los objetos, el cual les permite autenticarse e interactuar con otros sistemas, tanto locales como remotos.

Todas estas expectativas han contribuido a que, inicialmente, la industria estimara un enorme y rápido crecimiento del mercado y de la implantación de la tecnología RFID a nivel mundial. El volumen de negocio total derivado de la introducción de RFID, incluyendo tecnologías relacionadas, desarrollo de software y servicios especializados (consultoría, integración) es difícil de calcular, por lo que la mayoría de los análisis incluyen solo el derivado directamente de la introducción de las etiquetas y equipos lectores RFID en las cadenas de producción y suministro de forma equivalente al código de barras.

Sin embargo, a día de hoy, aunque los analistas siguen coincidiendo en mantener las previsiones de negocio de la tecnología, los datos de actividad que muestra el mercado inducen a revisar las previsiones en el tiempo, ampliando el periodo de implantación de la tecnología a nivel mundial, dadas las barreras que supone no sólo en cuanto a precio (el código de barras no tiene precio y ya está implantado en todas las cadenas de producción), sino también a nivel de complejidad técnica (software y hardware) y a nivel normativo y regulatorio.

Fundamentos del RFID

En un primer acercamiento, un sistema RFID se puede definir en los siguientes puntos:

  • Identificación de objetos a distancia, vía radio, sin necesidad de contacto ni línea de visión directa.
  • Una solución básica basada en RFID se compone de un lector con una o más antenas, etiquetas de identificación (“tags”) y un software que realice el tratamiento de la información recogida por los lectores.

Hay que tener en cuenta que la potencia de la tecnología RFID reside tanto en su bajo costo y como en la universalidad y unidad del código identificador del tag (EPC, “Electronic Product Code”), fundamentales para las aplicaciones de la cadena de suministro. Por tanto, la estandarización a nivel mundial tanto del código EPC (concebido como evolución del código UPC, “Universal Product Code” de los códigos de barras) como de los mecanismos para su asignación y para garantizar la interoperabilidad de los distintos sistemas es vital cuando se habla de RFID.

Adaptado por la división y consultoría de EvaluandoERP

 
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