Oímos por todas partes que la salida a la crisis actual que vivimos, pasa por no limitarnos al mercado local tradicional y tratar de expandir nuestros horizontes y exportar. No parece una idea nada descabellada, pues por qué vamos a limitarnos a un mercado relativamente pequeño si tenemos todo un mundo para vender nuestros productos.

Tratar de ampliar el mercado natural a nuevos países no tiene porqué suponer un gran problema, pues no hay razón para pensar que en éstos tengan necesidades muy distintas. Estamos condenados a realizar ese esfuerzo si se quiere seguir subsistiendo como empresa.

En ocasiones, la necesidad de exportar no nace por iniciativa propia, sino que viene provocada por la propia necesidad de tus clientes: delegaciones en otros países, nuevas fábricas en países con menores costes de materia prima y mano de obra, apertura de nuevas tiendas, etc. Ante esta situación, lo más normal es tratar de embarcarse en esos nuevos proyectos con el fin de cerrar la puerta a otras posibilidades que pudiera barajar nuestro cliente y que pasara por sustituir nuestro ERP por otro de ámbito más “internacional”. Si el producto al que nos referimos corresponde a un ERP, entonces lo evidente pasa a un terreno, cuanto menos, dudoso. Sobre todo, porque pensamos que se puede lograr sin apenas inversión, dado que tenemos el producto, y sin embargo, nada más lejos de la realidad. Pero veámoslo desde la perspectiva del cliente. Si como cliente de un ERP estás pensando en dar el salto a la internacionalización, deberás comprobar si tu ERP está adaptado para ello. Hacerlo requeriría de un checklist bastante amplio, pero resumiré algunos mínimos a tener en cuenta y que nos evitará sobrecostes futuros innecesarios o indeseados.

Checklist adaptación ERP para la internacionalización

1.- Adaptación modelo negocio
Mi ERP está perfectamente adaptado a mi modelo de negocio, pero mi modelo de negocio en el nuevo país ¿Será el mismo? ¿Fabricaré los mismos productos? ¿Mis clientes objetivos o target será el mismo o similar?.

2.- Infraestructuras
¿Será preferible trabajar con servidores centralizados? ¿Las conexiones me permiten trabajar de forma centralizada?.

3.- Sincronización información
¿La información es compartida? Es decir, si los productos, materias primas, etc., son los mismos para ambos ERP ¿Qué sistema de integración y sincronización se usará entre ambos?.

4.- Consolidación información
¿Necesito consolidar información entre ambos sistemas ERP? Separar suele ser relativamente fácil, consolidar suele conllevar un esfuerzo mucho más considerable y no siempre es posible si no se ha tenido en cuenta la homogeneidad de ciertos datos.

5.- Multi-idioma, multi-todo
Mi ERP debería ser multiidioma, multidivisa, multialmacén, multiempresa, etc. Pero estos conceptos suelen usarse muy a la ligera: un ERP multiidioma debe garantizar que todo el sistema a nivel de continente es traducible (formatos, reports, ayuda, interfaces, etc), y a nivel de contenido también (productos, materias primas, características productos, etc), pero también a nivel de búsquedas de registros; un ERP multialmacén debe admitir generar traspasos y movimientos entre los distintos centros logísticos; un ERP multiempresa de verdad debe garantizar que la mayor parte de la parametrización del ERP se hace por empresa, y no hay configuraciones generales. Es multi-idioma, sí, pero ¿las traducciones vienen precargadas? ¿Hay herramientas que ayuden a la traducción? Contratar éstas suele conllevar un sobrecoste a tener en cuenta.

6.- Precisión decimal
¿Con cuántos decimales trabaja mi ERP en compras y en ventas? Aunque normalmente esto suele ser configurable en los ERP, muchas veces, el número de decimales no es parametrizable por divisa o incluso por cliente o proveedor, por lo que nos condena a trabajar con precisiones algo absurdas en función de ciertos proveedores, clientes o artículos.

7.- Precios
¿Cuántas cifras a la izquierda del punto decimal suelen tener los precios? Puede parecer una pregunta tonta, ¿verdad? Pensemos que las máscaras de los documentos, de los reports y de las pantallas de entrada de datos tienen un tamaño considerado “normal” en diseño, pero nos podemos encontrar con cambios de moneda de miles o decenas de miles, lo que no permitiría ni introducir ni mostrar esos valores.

8.- Formatos de papel impreso
¿Son configurables los tamaños de papel de los informes? Conocemos el formato de papel A4 como algo estándar, y así es, pero no todos los países lo usan, así en algunos países americanos usan el formato Letter, lo que implica un rediseño de todos los informes en el caso de que no se pueda realizar esta parametrización.

9.- Impuestos aplicables
¿Cuáles son? ¿Cómo aplican? ¿El ERP admite su configuración por cliente y proveedor? ¿Y por series? ¿Son en tanto por cien o en tanto por mil? ¿Son lineales o escalables? El tema de los impuestos no siempre es fácil de aplicar, por lo que es preferible saber de donde partimos con el fin de evitar sorpresas.

10.- Adaptación a normativa
Adaptación del ERP a la normativa fiscal, contable y financiera del país. Uno de los problemas más importantes bajo mi punto de vista es éste, dado que la normativa es cambiante, y por tanto obliga al proveedor del software a mantener actualizada la herramienta. En España por ejemplo, ni siquiera existe la adaptación total de todos los bancos a una normativa común. Si bien es cierto que la mayoría se basan en la Asociación Española de Banca (AEB), algunos de ellos poseen normas adaptadas a sus necesidades. En cualquier caso la diversidad de modelos oficiales a nivel contable y la multitud de normas bancarias, hacen muy difícil pensar en mantener todas las existentes en cada país.

11.- Contabilidad
En este caso, y relacionado con el punto anterior, mi consejo es la adaptación a alguna contabilidad local. A pesar que el esfuerzo para esa integración puede ser bastante grande, siempre será inferior a tratar de adaptar (y sobre todo mantener) el módulo de contabilidad a la legislación vigente del país.

Servicio de consultoría, formación y atención posventa. ¿Mi proveedor dispone de un partner local que me ayudará en estos servicios o se realizarán desde el país de origen? ¿Será un problema el horario de atención? ¿Quién proporcionará el soporte de primer nivel y cual el de segundo? ¿Qué límites se establecerán entre primer y segundo nivel?

Abordar un proyecto de este carácter suele conllevar unos costes de internacionalización muy importantes. Esto no debe ser motivo para asustarnos, pero sí para tenerlos en cuenta y ser capaces de poder repercutirlos, sino ese proyecto de internacionalización estará condenado al fracaso.

Por Sergio Martínez , autor web Mundo.erp y director desarrollo e implantación ERP en Daemon4, S.L.L.

 
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