Ante una pregunta como cambiar el ERP, la reacción más probable es considerarla como una cuestión que afecta a dos aspectos de su empresa: el manejo de los datos de gestión del negocio y la obtención de informes específicos. Otra posible formulación que debería hacerse: ¿Cambiarían mis clientes mi ERP?, y una tercera, ¿qué podría hacer que no hago con la ayuda de mi ERP? Para contestar a estas cuestiones es interesante confrontar estas diferentes visiones relativas a los sistemas de gestión.

La primera perspectiva a considerar sería la visión clásica, que entiende el ERP (Enterprise Resource Planning) como un sistema de gestión integrado que “soporta” y gestiona los datos de la empresa. Es decir, se está ante una visión estática y reactiva que permite actuar gracias a fotos que se obtienen de la realidad en momentos concretos. Por supuesto, esto exige unos procedimientos y normas, pero todos ellos relativos al funcionamiento de los procesos internos de la empresa. Se está ante un enfoque endogámico que responde al soporte de datos y la obtención de informes concretos.

Al situarse en la empresa actual, este esquema clásico, parece que pertenece ya al pasado debido al ritmo por el cual se suceden los cambios. Pero al contemplar un rango temporal más amplio, se puede ver que está produciéndose un cambio concreto en el modelo de gestión: el paso de una visión de empresa como producto/procesos (a través de la digitalización de estos últimos) a un enfoque proyecto/cliente.

Asimismo el término empresa extendida refleja una clara transformación del modelo relacional y, por ende, de las necesidades relativas a la gestión. La expresión última de esta tendencia es la de una gestión innovadora enfocada a la creación.

Necesidad de cambiar el ERP

Evidentemente el hecho de sentir la necesidad de cambiar el ERP viene condicionado por la percepción personal de la situación actual y, por la valoración del papel que debe ocupar la tecnología en el futuro inmediato de la empresa.

La propuesta de cambiar el ERP, que subyace en este artículo plantea una respuesta basada en un ERP que debe responder claramente a los retos de la empresa extendida. Esto supone un salto tecnológico enfocado a la creación de servicios. Cada vez de manera más clara los productos son una excusa de relación y es el ámbito de la creación de servicios y su gestión donde está la oportunidad. Además, la gestión de proyectos ocupa un lugar central, sobre todo en la empresa industrial, y por ello se deben desarrollar las metodologías necesarias para ser capaces de gestionar proyectos sin ubicación concreta.

Otro aspecto importante es la gestión de interacciones dentro de la empresa, es decir, el papel del usuario y su aportación, así como una visión dinámica y transparente de la organización para el gestor, que exige nuevas capacidades que los ERP clásicos no aportan. Hoy se debe hablar de fluidez de la información y, en definitiva, de eficiencia organizativa.

Rémoras del pasado

Viejos conceptos como coste de la migración de versiones etc, rémoras de una limitación tecnológica, han desaparecido y el ERP aparece como una capacidad organizativa generadora de diferenciación y soporte de la innovación empresarial superando una visión meramente instrumental.

Una visión de la tecnología enfocada al negocio y su resultado, en definitiva a la creación, exige un salto. Hoy esto, con tecnologías basadas en arquitectura 100% SOA, es factible y a un coste asequible. La única barrera nace de la concepción relativa a la información como datos de soporte al negocio o como factor de producción de la empresa y a su modelo relacional.

Por Javier Etxeberria Director de Soluciones Empresariales de Ibermática www.ibermatica.com

 
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