Si bien la adhesión al movimiento de software libre por parte de las empresas desarrolladoras de software puede provenir de convicciones sociopoliticas o técnicas, para algunas, es también un modelo de negocios alternativo al imperante. Como es sabido, este último está basado en ingresos por licencias de uso de sus productos. En cambio, el modelo que utiliza software libre busca realzar el valor del servicio frente al del producto en sí. Este giro en el objeto generador de valor se fundamenta en que, ante las crecientes funcionalidades que un programa de software puede ofrecer, lo que agrega valor al usuario no es simplemente “poseer el software” sino más bien “saber usarlo”.

La empresa que demanda un software en el mercado, por ejemplo, en ERP, no necesita “un producto” sino “una solución”. Como todos sabemos, no es posible empaquetar una solución y trasportarla en un CD. Una solución requiere análisis, diseño, desarrollo, implementación, testeo, aceptación, etc. La empresa que compra la licencia para uso de un software libre, compra sólo ese derecho, pero con ello no soluciona su necesidad. Y la empresa desarrolladora de software sabe esto. Por ello es que algunas han optado por no venderle ese derecho al cliente. Porque lo que quieren venderle es lo que saben le aportará valor, lo que hará que la relación cliente-proveedor se mantenga satisfactoriamente en el tiempo.

Quienes optan por dejar abierto el código de los productos de software libre que han desarrollado y los ofrecen gratuitamente, reconocen, explícitamente ante el usuario y cliente, que la riqueza proviene de aprovechar todas las potencialidades del software en el menor tiempo posible, y no de tan sólo tenerlo.

El negocio se realiza en dos pasos

Se entrega gratuitamente el software al cliente y con una licencia que le permite:

  • Usar el programa con cualquier propósito.
  • Estudiar cómo funciona y modificarlo para adaptarlo a sus necesidades.
  • Distribuir copias.
  • Mejorar el programa y distribuir las mejoras a la comunidad.
  • Se le ofrece al cliente la posibilidad de contratar los servicios del equipo desarrollador del software (o de una empresa por ellos certificada) que son complementarios y agregan gran valor al cliente en el uso del software libre. Por ejemplo: servicios de implementación, adaptación a las necesidades particulares del cliente, migración de la información ya existente en la empresa al nuevo sistema, entrenamiento del personal en el uso del programa, desarrollo de nuevas funcionalidades del sistema.

Si bien, al día de hoy, el software de código abierto está ampliamente difundido en América Latina a nivel gubernamental y universitario, parece no estarlo tanto en el ámbito empresarial. Dando una vista rápida al mercado, encontramos que existen, decenas de empresas informáticas que ofrecen sus servicios basados en software libre. Sin embargo, mirando la demanda, encontramos que es baja la proporción de empresas que utilizan productos de software libre y, cuando lo hacen, es, en su mayoría, en los sistemas operativos de sus servidores y en las bases de datos, pero no para software de escritorio e de gestión empresarial, como es el caso de los ERP, CRM, etc.

Queda, entonces pendiente, el analizar qué puede llevar a tal situación en el mercado. Quizá, revisando la estrategia de comunicación utilizada por las empresas creadoras de software libre y los hábitos de consumo de las empresas demandantes de software libre puedan explicar porqué, ante productos de igual calidad y con costos por proyecto menores, los software propietarios continúen captando la mayor parte del mercado. Puede que se llegue a la conclusión de que, por su juventud el software libre esté simplemente “pagando el derecho de piso”. Habrá que dejar que el tiempo hable…

Autora: Ines Rubbini – Oratio ERP www.oratio.com.ar

 
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