En los años 90, los inversores que manejaban mucho dinero y parecían tener la verdad revelada, explicaban que el software de administración de las compañías (ERP) iba a ser capturado por el CRM, el Supply Chain, y los desarrollos web. Hoy, esas predicciones han quedado muy lejos… El ERP (Enterprise Resource Planning) según esos supuestos vaticinadores sufriría en corto plazo un destino homólogo al de los mamuts en el pleistoceno. Iría a desaparecer.

Quince años después vemos que ocurrió lo contrario. El software ERP se volvió mucho más importante de lo que era, las empresas proveedoras crecieron muchísimo en volumen, y el interés en las mismas generó una ola de adquisiciones y fusiones que redujo su número de modo sustancial.

El ERP en el centro del ring

La cuestión es que hoy el ERP es, sin discusión, la aplicación fundamental dentro de las compañías. Es la que vincula a las organizaciones con los organismos de contralor fiscal, con los bancos, con los clientes, con los proveedores, con los empleados, con los accionistas.

La pregunta hoy es: ¿seguirá esta tendencia centralista o muchas funciones del ERP serán reemplazadas por otros aplicativos más enfocados? Es difícil hacer futurología, pero creo que el rumbo de centralización continuará al menos los próximos 10 años. A continuación, los motivos por los cuales evalúo que ocurrirá esto:

  • Porque sigue siendo extremadamente complejo y caro integrar aplicaciones de negocios. En este sentido los workflows y middlewares solo han podido ser implementados en grandes organizaciones que pudieron financiar los costos y complejidades que involucran.
  • Porque no se ha desarrollado (ni siquiera conceptualmente) un lenguaje que describa de modo formal los circuitos de información de una organización.
  • Porque es mucho más complejo administrar la dinámica de cambios con varias aplicaciones que interactúan que con una que unifica.
  • Porque las compañías prefieren tratar con menos proveedores.

Por todo lo expuesto entiendo que hay buenos motivos como para afirmar que el ERP como concepto tiene por delante sus mejores años. Veremos en el 2024 si tenía razón.

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