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Durante los últimos años muchas pymes ganaron conciencia sobre la importancia del ERP, y están más dispuestas a invertir en este rubro. Al mismo tiempo, interpretaron la importancia de Internet y, como consecuencia, explotan más intensamente las posibilidades que brinda y buscan herramientas que puedan ser utilizadas por este medio. Las aplicaciones sobre dispositivos móviles también ganaron terreno: estos dispositivos brindan acceso a las aplicaciones a bajo costo y permiten que la información esté accesible cuando y donde se la necesita.
Pero, ¿qué impacto tuvieron en el diseño de los ERPs temas como la explosión de la Web 2.0, las comunicaciones unificadas y el avance del trabajo móvil entre las pymes? “En general, escaso. El ámbito del ERP es conservador en cuanto a lo tecnológico –sostiene Pablo Iacub, presidente de Calipso Software–. Sólo hay que ver las publicidades de los principales vendors anunciando con orgullo que su aplicación es cliente-servidor, cuando ese paradigma es obsoleto desde hace años. Muchos fabricantes siguen ofreciendo productos basados en DBFs (formato subyacente de dBASE). En nuestro caso, hemos lanzado el cliente web, el cliente móvil y la integración de Google Apps, entre otras novedades”.
Por su parte, Enzo Puma, gerente de Marketing de Sistemas Bejerman, asegura que, últimamente, los más importantes lanzamientos de productos de su compañía estuvieron vinculados “con el uso de Internet como plataforma de servicios: eFlex ERP incorporó eFlex Web, una plataforma de aplicaciones y servicios informáticos para la gestión de la empresa a través de la Web. Su esquema de licenciamiento y uso es SaaS (software como servicio) y aplica conceptos Web 2.0 en el autodiseño y personalización de la aplicación, y es accesible desde cualquier dispositivo móvil con acceso a Internet. Otro lanzamiento importante fue Factura Electrónica ProWeb que, también, usa a la Web como plataforma, con esquema de distribución y uso en SaaS”.
La gente de Buenos Aires Software (BAS), también incorporó la funcionalidad de factura electrónica, on line y off line, en este caso, como posibilidad nativa del sistema.
Barreras de entrada
Más allá de las transformaciones tecnológicas señaladas, la principal dificultad que presenta la implementación de un ERP en pymes argentinas no ha variado: el problema cultural de adaptar la idiosincrasia de las compañías a lo que implica un sistema de gestión integral. La resistencia que tienen las organizaciones a modificar su forma de trabajar, aunque sean consientes de que no se está trabajando bien, es la barrera central. “Eliminar esta traba es tarea de los directivos de las empresas, quienes deben hacer prevalecer la visión de largo plazo y entender que la resistencia al cambio es la principal razón por la cual las empresas, de cualquier dimensión, pierden competitividad y terminan desapareciendo”, sostiene Puma.
Muchas firmas tienen ya muchos años de uso de estas herramientas “y con ellas el diálogo es sencillo y productivo; no obstante aún existen personas que vienen de manejarse con Excel, o lápiz y papel”, sostiene Iacub.
De cualquier forma, según Juan Ruggero, presidente de BAS, “la implementación de ERP no suele ser un proceso problemático. Eventualmente, puede chocarse con la dificultad del cambio que implica pasar de una cultura de empresa fraccionada a empresa unificada, pero es un proceso generalmente rápido e indoloro”.
Consideraciones a la hora de elegir
Es importante que las empresas elijan un producto enfocado en su tamaño y problemática. El factor de éxito fundamental es elegir un proveedor solvente, que tenga una trayectoria probada, haya demostrado que acompaña los avances de la tecnología, posea experiencia en numerosas implementaciones de ERP semejantes a las requeridas por el cliente y brinde un servicio de posventa adecuado.
Ahora bien, ¿conviene comprar las licencias bajo el esquema propietario o contratar el sistema como un servicio tercerizado? Este punto continúa siendo motivo de controversias: “Lo más razonable es evaluar la inversión total y ver la tasa interna de retorno en cada caso. No es lo mismo una empresa que tiene un equipo de sistemas, que la que no tiene a nadie y no desea generar estructura. De cualquier modo, creo que la tendencia es irreversiblemente hacia tener el software como servicio”, apunta Iacub. Juan Ruggero, en cambio, se inclina fuertemente por el modelo propietario tradicional.
En cualquier caso, lo más importante es entender las necesidades de la propia empresa. “Para asegurar el éxito de la implementación antes que nada debe designarse un responsable, hacer saber a todos los participantes cuál es el objetivo y la importancia de su colaboración durante el proceso. Hay que transmitir, con claridad, que el proyecto es estratégico para la empresa y que no es aceptable un fracaso”, puntualiza Ruggero.
El factor clave en el éxito de la implementación es el `involucramiento´. Los directivos de la empresa se deben `meter´: “Incorporar un ERP es una decisión estratégica y, como tal, requiere que sea tomada por los más altos responsables de la firma. Este involucramiento también significa que el proveedor reciba en forma directa del interesado sus requerimientos, lo cual hace posible que el resultado final sea realmente el esperado”, completa Puma.
Precios
- BAS Company Steering: una solución para 10 puestos ronda los $ 60.000.
- Calipso: una implementación básica para 10 puestos de trabajo con licencias cuesta $ 70.000 aproximadamente.
- eFlex ERP: implementación para 10 puestos de trabajo: entre $ 45.000 y $ 68.000 (configuración para empresas comerciales, incluye licencias de software y servicios de implementación).
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