En la actualidad, existen diferentes tipos de sistemas de gestión cuya adecuada implementación permite a las empresas ganar competitividad en el mercado y mejorar su productividad. Al momento de elegir estas soluciones, es de suma importancia tener en cuenta el tamaño de la compañía, su cultura organizacional y sus necesidades concretas. Esto se debe a la necesidad de buscar una solución acorde a las necesidades de la organización.

Las propuestas que presenta el mercado en sistemas de gestión ERP no fueron todas pensadas y desarrolladas para el mismo tipo de empresa, por ende no todas responden en la misma medida a las necesidades de toda organización. Por ejemplo, una empresa de gran tamaño presenta objetivos y problemas distintos a los propios de una PyME. La solución de gestión para cada caso, probablemente pueda no ser la misma.

Fortalezas y debilidades de los sistemas de gestión ERP

Junto con conocer los requerimientos que tiene la compañía, también es fundamental determinar cuáles son los puntos débiles y fuertes de los sistemas de gestión ERP y así lograr identificar aquel software que cumpla con todas las necesidades de la empresa. Podemos agrupar las fortalezas de las soluciones ERP por:

  1. Su capacidad de organización.
  2. su necesidad de definición de procesos de negocio que ordenan la gestión.
  3. ser facilitadores de información.
  4. Su capacidad de análisis y reporting que facilita la toma de decisiones estratégicas.
  5. El resguardo y seguridad en la gestión de un activo tan valioso como la información.

Ahora bien, todas estas cuestiones pueden verse flaquear, si no consideramos en el análisis, la flexibilidad de la solución para adaptarse a las particularidades del negocio, su facilidad de uso y amigabilidad, la calidad del servicio de soporte post venta que ofrece el proveedor; la profundidad de la capacitación brindada al cliente en el uso de la solución, y la actualización tecnológica y funcional a la que se compromete el proveedor de la solución como parte del servicio que nos garantiza que la compañía estará siempre al día la capacidad de los sistemas de gestión ERP para responder a los cambios legales e impositivos que impone el entorno.

El primer paso para lograr una buena implementación se encuentra en el relevamiento de la información, que se basa en el intercambio de información que debe existir entre la empresa y el proveedor del servicio. Es importante que la compañía reúna toda la información internamente para luego analizar qué procesos y gestiones se pueden mejorar con la implementación de un sistema de gestión.

En las compañías de mayor tamaño este proceso es mucho más rápido, ya que las empresas de gran escala cuentan con manuales internos de procedimientos que facilitan la administración e implementación de los sistemas de gestión ERP.

Asimismo, es muy importante que la solución a implementar esté alineada y sea parametrizable con el tamaño y el segmento del mercado en el que se encuentra la compañía. Por ejemplo, a una empresa mediana no le resulta conveniente invertir en un sistema ERP desarrollado para grandes corporaciones multinacionales, ya que esta solución no está pensada para su desarrollo.

Cuando la información recabada en la empresa es poco relevante, hay desorganización y falta de gobernabilidad, significa que el ambiente no es propicio y es necesario implementar una solución de gestión que logre estructurar y mejorar los procesos para la eficacia en el negocio.

En este sentido, la principal fortaleza que tienen los sistemas de gestión ERP es que permiten a las compañías resolver sus problemáticas y organizar el negocio para hacerlo más eficiente en su gestión, a la vez que diferenciarse respecto de la competencia. La falla en los procesos debe ser el punto de partida para implementar este tipo de soluciones: a partir de ahí se redefine la forma de trabajar y se automatizan todos los procesos de la empresa.

Por Federico López Figueredo, Director de Servicios de Softland

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