Todo empresario evalúa si invertir o no siguiendo una regla simple: podré recuperar lo que hoy estoy poniendo, cuánto tiempo me tomará. Estas dos preguntas también aparecen cuando se piensa si vale la pena comprar una plataforma ERP.

Ahora bien, hay que tener en claro que cuando una empresa quiere integrar un ERP a su estructura no es algo que se haga en pocos días, ni que tampoco lleve un mes en demostrar su eficacia. Es necesario atravesar un proceso de flexibilidad, practicidad y cuyos resultados irán dependiendo en gran parte del proveedor que sea elegido. Obviamente se busca equiparar precio-calidad. No siempre ahorrar es un buen negocio, pero sí se busca no gastar de más proyectando los beneficios que esta herramienta puede dar en el futuro.

También hay que ser consciente de que no siempre los resultados se pueden medir cuando manejamos tecnología de la información. Muchos directivos consideran que invertir en un ERP es un gasto innecesario, algo que no pueden contabilizar. Sin embargo, los expertos advierten que bien utilizado es un recurso que puede generar importantes beneficios.

Como en todo aquello que implica un proceso, la paciencia debe ser un elemento funcional, pues hay que darle tiempo al ERP para que muestre su máxima capacidad. Si bien esta herramienta es funcional y benéfica para las compañías, es necesario utilizar un tiempo determinado para que se adapte al esquema empresarial y para que sus usuarios se amiguen con sus formas.

Uno de los puntos que más ahorro puede generar es conocer al detalle la estructura de la empresa, pues así se sabrá detectar las necesidades concretas y no gastar de más. También hay que estar atentos, porque algunos proveedores ERP están bajando sus costos pues quieren ganar mercados nuevos, y esto genera oportunidades para quienes desean invertir. Hasta, usando herramientas del marketing, diseñan atractivos esquemas de financiamiento ERP.

Otra posibilidad, para quienes no desean gastar mucho, es contratar a proveedores que ofrecen la plataforma bajo un esquema hosteado, permitiendo que las empresas medianas que no tienen la infraestructura de servidores puedan albergar el programa dentro de los suyos.

Nuevamente, la flexibilidad se impone como la característica principal para que un ERP sea capaz de adaptarse a cada empresa. Para lograr esto es fundamental que quien lo provea nos asesore acerca del servicio y que nos garantice la posibilidad de ir adecuando el programa de acuerdo a las funciones que vayan haciendo falta.

Si bien la elección es quien determinará el éxito o no de esta inversión, nunca se podría considerar un gasto la compra de un ERP, pues este sistema centraliza la información de toda la estructura, logrando así mejorar el funcionamiento empresarial. Todo cambio implica adaptarse, solo hay que darle tiempo para que muestre su lado positivo.

Por Blas Briceño
presidente de Finnegans
www.finnegans.com.ar

 
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