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La mayoría de los jóvenes profesionales, tiene la intención de desarrollarse en trabajos técnicos realizados en equipos (algunos lo quieren hacer en forma independiente o en grandes empresas) y aspiran a ejercer en un futuro una función de liderazgo en dichos equipos. Pero simultáneamente un 70% opina que debe mejorar sus capacidades en management, liderazgo, negociación y habilidades interpersonales. El título universitario bajo el brazo, fiesta con amigos y familiares, brindis y al día siguiente comienza un nuevo y desafiante camino: “ejercer el rol profesional en el ámbito real del trabajo”.

En una conferencia, Bill Gates, decía entre otras cosas lo siguiente: “Si piensas que tu profesor es duro, espera que tengas un jefe”, “La vida laboral no se divide en cuatrimestres y tus jefes no te ayudaran a que: -te encuentres a ti mismo-, eso lo deberás hacer en tu tiempo libre”, “No llorisquees por tus errores, aprende de ellos”, vaya que son frases alentadoras para un joven profesional… !!!, pero aunque no todo es así, algo de realidad tienen.

Para los que tenemos más de 40, con más de 20 de experiencia y además con la vocación de enseñar en el mundo universitario, sabemos que nuestros alumnos y jóvenes profesionales, necesitan compartir algunos lineamientos de lo que significa el mundo del trabajo profesional, con este objetivo y tratando de aportar algo a su futura -y esperemos muy exitosa- carrera, va esta nota resumida, que a diferencia de otros materiales publicados, está dirigida especialmente a ellos, que encaran su primer despegue como pilotos.

El primer punto es decidir si querrán poner su carrera en manos del destino y la aleatoriedad, o previamente trazar una estrategia a seguir sobre su ejercicio profesional. Para ello es menester realizar un primer análisis sobre uno mismo, su personalidad, lo que esperan de su profesión, los costos y sacrificios que está dispuesto a realizar, su valoración del tiempo libre fuera del trabajo, etc. A partir de esas definiciones, se irán induciendo posibles caminos a seguir (ejercer en forma independiente, en una empresa grande, en una pequeña, más orientado al trabajo técnico, más orientado al trabajo en equipo, con visión futura de management, etc.) y recién ahí con convicciones claras, se trazará un plan considerando el actual estado del mercado laboral y desde ya las posibilidades que cada uno disponga de su realidad personal, pero con mayor o menor margen de libertad para tomar decisiones, es importante no perder dicho norte a alcanzar.

Estadísticas personales que llevo con cientos de alumnos, reflejan que el 70% quisieran desarrollarse en forma independiente o en una empresa multinacional (en partes similares 35%). Claro está que son dos modos de vivir la vida profesional totalmente diferentes y que requieren de habilidades y personalidades con distintas características, escapa a esta nota el análisis en detalle pero se juegan variables como: riesgos vs. seguridad, autodeterminación vs. tener jefes, etc.

En cualquier opción de partida, hay que tener claro que el “trabajo” hoy es muy diferente a 30 años atrás, un profesional de cualquier rubro, es (o debería tratar de ser) un trabajador del conocimiento, tal como lo definió hace muchos años Peter Drucker. Esto implica potenciar una mayor creatividad en la utilización y creación de conceptos, símbolos y abstracciones que conviertan información en conocimiento y conocimiento en procesos y productos más eficientes y novedosos, para nuestras organizaciones (ya sean de bienes o servicios, con o sin fines de lucro).

En este marco, un profesional, termina siendo un “empresario de sí mismo”, donde su capital –intangible es su conocimiento acumulado y las capacidades de expandirlo y sobre todo aplicarlo. Este concepto de “empresario de sí mismo” trae aparejado un cambio de paradigma en el comportamiento individual, dado que ya no sirve la vieja postura de decir “no me esfuerzo pues no me lo reconocen”, es totalmente anacrónica, ya no hay dudas sobre que es primero, si el huevo o la gallina…. primero está el esfuerzo por conseguir logros concretos en trabajos específicos que sean útiles a la organización y además permitan identificar vuestra participación.

Aprendan de cada trabajo que ejecuten, saquen conclusiones personales, valídenlas con otros de mayor experiencia, identifiquen los factores propios a mejorar, luego trabajen para mejorarlos, vuelvan a aplicarlos a otros temas que les asignen y sean pro-activos en pedir la asignación de temas capitalizables a su experiencia. Una vez que hayan sumado varios logros y referencias para sus “curriculums”, no importa si en una organización en particular no hay reconocimiento, igualmente tendrán sus mochilas del conocimiento y experiencia completas, para continuar su carrera en otros ámbitos donde se reconozca. Su capital será “saber generar valor” y dicho capital debe ser autogestionado por cada profesional, lo cual incluye la habilidad de saber mostrarlo.

Es mi convicción que los profesionales, cumplen un rol fundamental en las organizaciones y están involucrados con los procesos de cambios, que las mismas producen en forma permanente, con el fin de alcanzar nuevos niveles de eficiencia y logros estratégicos. En dicho campo, No deben ser ajenos de los medios de acceso y utilización de la información, como así también en los conceptos y metodologías de implementación y uso de Sistemas de Información (desde ya que No estamos diciendo que sean especialistas en informática, hoy un sistema de información es el sistema nervioso de una organización y por lo tanto todos están involucrados en su eficiencia).

Estas nuevas habilidades incluyen “el razonamiento de la información” proceso mediante el cual se identifican fuentes confiables de información, para luego acceder a ellas, comprenderlas, transformarlas al contexto y comunicarlas. La incorporación de metodologías, es fundamental para que el profesional pueda participar en forma activa y decisiva en los proyectos que la organización encare y cuando decimos metodologías, nos referimos a procesos pautados,. repetibles, documentados, sistemáticos, no artesanales, que se utilizan en diversas especialidades (recursos humanos, ventas, sistemas, administración, etc.).

La falta o la mala utilización de metodologías, (que produce que el 70 / 80 % de los proyectos no cumplan con los tiempos o presupuestos u objetivos planteados al inicio) se resuelve con vocación de parte de los directivos de la organización, pero esto no debe ser solo una responsabilidad de ellos, sino que el joven profesional debe estar preparado en estas técnicas de gestión por proyectos y hacer docencia dentro de la organización, ya sea con directivos, gerentes o dueños que aún no tienen claridad sobre los beneficios de su uso.

La mayoría de los jóvenes profesionales, tiene la intención de desarrollarse en trabajos técnicos realizados en equipos (algunos lo quieren hacer en forma independiente o en grandes empresas) y aspiran a ejercer en un futuro una función de liderazgo en dichos equipos. Pero simultáneamente un 70% opina que debe mejorar sus capacidades en management, liderazgo, negociación y habilidades interpersonales. Sin duda están en lo cierto y el camino del crecimiento está plenamente impactado de estas habilidades, pues la realidad es diferente a “lo que debería ser el ideal” y tratamos con seres humanos, quienes tiene sus propios objetivos, historias, emociones que no siempre siguen a la racionalidad, esto implica que conseguir objetivos, tenga involucrado la habilidad de conseguir voluntades ajenas y resolver conflictos.

Para esta mayoría que desean encaminarse hacia actividades de liderazgo y conducción de equipos técnicos de trabajo y participar en los cambios organizacionales, es fundamental tener una visión global de los procesos de la organización para poder entender la relación de los mismos con los objetivos organizacionales y disponer entonces de claridad para proponer cambios que sean adecuados. En este sentido solo el 34% ha expresado poseer esta visión actualmente, con lo cual es un tema a profundizar.

Hoy en día es fundamental que el profesional tenga la habilidad de tener una visión global orientada a objetivos y poder bajar luego a detalle para la ejecución de temas técnicos concretos, esa capacidad de poder subir y bajar es una habilidad muy requerida.

Tal como mencionábamos anteriormente, tendrán que vérselas con la “realidad”, esto implica un manejo de la “complejidad e incertidumbre”. Jorge Etkin define en su libro sobre la complejidad, que la organización es un sistema complejo pues operan múltiples lógicas y diversidad de fuerzas que no se conjugan en un todo armónico o estable y multiplicidad de objetivos inconsistentes, donde se mezclan factores de índole política, cultural, económica y social.

Con lo cual una habilidad fundamental para el crecimiento profesional en el sentido que venimos analizando, es la capacidad de “administrar la incertidumbre” sin que ello los paralice en avanzar activamente hacia los objetivos. Hemos mencionado algunas variables que el joven profesional deberá gestionar y que van más allá de los conocimientos técnicos en su materia. Este es el panorama que encontrarán apenas se sienten por primera vez a pilotear su propio vuelo.

Cada instrumento es una variable a controlar y gestionar, por eso definimos algunas de ellas para que no sean una sorpresa, para que estén mentalmente preparados para afrontarlas y luego de a poco vayan tomando las acciones concretas para resolverlas y crecer en forma incremental en cada tema.

Niveles de Madurez Profesional

En este modelo que he desarrollado bajo una visión pragmática, he establecido 4 niveles de madurez profesional:

  1. Autogestión
  2. Gestión de equipos
  3. Gestión táctica
  4. Gestión estratégica

Descripción por nivel

Para el modelo completo de los 4 niveles, he definido 36 habilidades específicas a desarrollar. Una descripción más ampliada de este modelo puede leerse descargando el documento “Desafíos del Joven Profesional”. La descarga es gratuita.

Un análisis sobre este modelo, en el paradigma de las organizaciones modernas, es que el crecimiento profesional, “no siempre” debe darse en forma vertical, sino que desarrollando un gran expertise en algún nivel en particular, se puede crecer y tener un rol preponderante y crítico, siendo en muchos casos más valioso que un jefe en el organigrama.

Habilidades de los jóvenes profesionales

Desde el 7 hasta el 12 de Diciembre de 2009, Evaluando ERP convocó a una base de profesionales jóvenes para que auto evalúen sus habilidades de acuerdo al Modelo de Madurez Profesional. Casi 700 jóvenes hicieron la auto evaluación de cada una de las 36 habilidades del modelo. El siguiente gráfico ilustra la evaluación que hicieron de sí mismos.

Una descripción más ampliada de las respuestas puede leerse descargando el documento “Desafíos del Joven Profesional”. La descarga es gratuita. Libro original: “Desafíos del Joven Profesional”- Autor: Daniel Piorun-Editorial: Errepar Argentina-Octubre 2009.

Daniel Piorun- Autor del libro DESAFIO DEL JOVEN PROFESIONAL
Directivo de empresas y Profesor UBA (Universidad de Buenos Aires)

 

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