Existen muchas estrategias para la migración de datos y, en cada caso, habrá que saber si resulta más conveniente proceder a un traslado total o parcial, dejar una aplicación donde está, reemplazar un componente antiguo por una parte más nueva o mover las aplicaciones completas introduciendo cambios en la arquitectura. ¿Cómo elegir? Conociendo las diferentes posibilidades y lo que implica cada una.

Estrategias de migración de datos

Cuando la organización está decidida a hacer el esfuerzo que implica todo traslado de datos, debe tener un plan, unos objetivos y el apoyo necesario para iniciar el movimiento. Una de las maneras de lograrlo es definiendo alguna de las estrategias de migración de datos que guiarán el proceso. Entre las formas más frecuentes de llevarlo a cabo se encuentran:

Adición de una nueva interfaz

El proceso de fronting, como también se conoce a este método consiste en el cambio de apariencia de una aplicación, que se lleva a cabo sin necesidad de volver a escribirla y sin tocar la funcionalidad. De esta manera, los usuarios tienen acceso a los mismos datos aunque de forma más eficiente. Para conseguirlo se precisa la construcción de una arquitectura que haga posible a los nuevos componentes invocar a los viejos que han sido migrados en condiciones de cambio mínimas.

Sustitución del legado

Entre todas las estrategias de migración de datos , la del reemplazo parte de la descomposición de la aplicación original en bloques de construcción funcionales, que serán sustituidos por una nueva aplicación, debiendo poder ejecutarse en el sistema operativo de destino. Para lograrlo es preciso reemplazar el código de la aplicación con un nuevo producto de software, o directamente adoptar una nueva solución de aplicación y cambiar la lógica de negocio de la organización, caso que sólo sería recomendable en caso de estancamiento empresarial.

Re-alojamiento

El rehosting consiste en proceder al traslado de las aplicaciones completas de un entorno heredado sin que se generen cambios en la funcionalidad. Su rapidez y condiciones de riesgo mínimo convierten este método en una estrategia económica (al reducir los costes de mantenimiento y soporte) y muy recomendable, puesto que a las ventajas que implica en términos de ROI hay que sumarles el hecho de que no se producen transformaciones en la aplicación ni en su arquitectura. Esta opción está indicada para los casos en que la lógica de negocio y de procesos siguen siendo competitivas y, por ello, vale la pena preservar el legado.

Re-arquitectura

Al escoger esta alternativa se ha de ser consciente de que el desarrollo de las aplicaciones partirá de cero en una nueva plataforma. Se mejora la funcionalidad y también se logra aprovechar al máximo el potencial del sistema de destino aunque, hay que tener en cuenta que, de todas las estrategias de migración de datos, es probablemente la que más tiempo consume. Sus puntos fuertes son la posibilidad de mejorar la lógica de negocio y lograr un modelo más productivo, aunque, dada la introducción de nuevos paradigmas de programación y lenguajes, es preciso considerar la necesidad de formación nueva o adicional para los usuarios, desarrolladores y personal técnico.

Éstas cuatro no son las únicas estrategias de migración de datos, existen muchas otras como la interoperación, que combina una aplicación existente con nueva tecnología, o la retirada completa del legado debido a su obsolescencia, cuando los avances en la tecnología hagan posible dar el salto a nuevas funcionalidades. Lo importante es, antes de elegir el camino a tomar, tener claro cuál es el punto de partida y cuál el destino.

Fuente: PowerData

Adaptado por la División Consultoría de Evaluandoerp.com

 
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