Gracias a la llegada del desarrollo de software orientado a objetos y de la arquitectura orientada a servicios (SOA), los proveedores de aplicaciones de negocio con avanzada tecnología pueden construir sus aplicaciones utilizando un amplio número de pequeños componentes. A medida que la funcionalidad y tecnología empleada por el sistema cambia, los componentes se pueden intercambiar para que el proceso de evolución sea gradual y racional.Aquí damos criterios fundamentales para la selección de un ERP

La planificación racional para el cambio dentro de un producto ERP moderno es posible porque el diseño basado en SOA permite unir libremente numerosos componentes y seguir funcionando como un sistema coherente.

A medida que las aplicaciones ERP han empezado a imitar cada vez más a internet en cuanto al aspecto, el modo de funcionar y cómo lograr que la información esté disponible para los usuarios, las disciplinas del sitio web y la capacidad de uso de la aplicación ERP empiezan a converger. Uno de los conceptos utilizados en el diseño web que empezará a ser muy importante para los responsables del diseño de aplicaciones de negocio es el concepto de usabilidad.

Partiendo de este concepto, existen tres criterios generales para evaluar la aplicación con el fin de garantizar que en la actualidad es posible usarla o que evolucionará en un futuro inmediato hacia una mayor usabilidad.

1. Arquitectura basada en SOA

Sin un diseño moderno, flexible y bien pensado, una aplicación de negocios no sólo será más rígida y su uso más complicado, sino que además al proveedor le resultará más difícil evolucionar hacia una mayor capacidad de uso en el futuro.

Hay que prestar atención para ver si el aspecto y el uso de los comandos aplicables del sistema son iguales a medida que pasamos de los módulos de finanzas a los de fabricación, a los de distribución o los de gestión de servicios de una aplicación. También hay que fijarse en las pantallas o comandos superfluos y aparentemente repetitivos que pueden indicar que la lógica de negocios que se está ejecutando en la aplicación se ha desarrollado al azar a lo largo del tiempo.

2. Búsqueda en la aplicación de negocios.

Llegados a este punto en su historia, las aplicaciones de negocios ya se han vuelto suficientemente grandes y complicadas como para que nadie pueda entender toda su profundidad y la amplitud de su funcionalidad. Eso significa que en la mayoría de los casos, utilizar una aplicación sería muy similar a usar internet antes de la llegada de las herramientas de búsqueda como Google; lo que significa que no es posible encontrar algo a menos que, paradójicamente, ya sepamos dónde se encuentra.

Mientras algunos proveedores de aplicaciones también comercializan productos independientes de búsqueda en aplicación de negocios que se pueden incluir dentro de una aplicación, las herramientas de búsqueda que ya están integradas dentro del tejido de una aplicación pueden ofrecer unas opciones de búsqueda mucho más intuitivas y potentes, aportando un nuevo modo de navegar por la funcionalidad de una aplicación.

3. Navegación intuitiva como si estuviéramos en Internet.

En lugar de exigir a los usuarios que aprendan y recuerden cómo navegar en la aplicación, una aplicación moderna, con una capacidad de uso optimizada debe ofrecer opciones, que deben resultar obvias, capaces de guiar a los usuarios a través de las tareas que deben completar. En las diversas pantallas de la aplicación, debemos buscar enlaces claramente etiquetados que nos lleven a otras partes del software o la funcionalidad, enlaces que relacionen la información con la que estamos trabajando con otras tareas que se pueden llevar a cabo en base a dicha información.

En el software de negocio, se ve más este estilo de navegación. En lugar de hacer que el usuario necesite aprender qué pasos excluidos son necesarios para llevar a cabo funciones específicas, la aplicación tendrá que ofrecer una serie de enlaces a esas funciones concretas que relacionen la información en cuestión. Hay que fijarse en la sensación que percibe el usuario cuando trabaja con la aplicación.

Estos tres conceptos respetan el principio de la usabilidad y suponen un modo de pensamiento básico mediado por el esquema estímulo-respuesta a la hora de diseñar objetos, situaciones o sistemas,  generando soluciones más potentes para los usuarios finales.

Por Juan Carlos Vottero
Director Comercial de IFS Argentina
www.IFSWORLD.com

 
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