Se sabe que luego del demoledor bombardeo de la fabrica alemana Krupp por parte de la RAF (Royal Air Force) durante la Segunda Guerra Mundial (marzo 1943), las oficinas administrativas que estaban en otros edificios y colmadas de personal siguieron trabajando como si nada hubiese pasado, olvidando que su motivo de existencia era el de administrar la producción y la venta de sus productos.